Los jóvenes y el acceso a la vivienda en España (2025)
Un dato resume el problema: el 67,1% de los jóvenes entre 18 y 34 años convivía con alguno de sus progenitores en 2025. Contrastamos la encuesta oficial (ECV) con el perfil de edad de los compradores en Madrid y Valencia según escrituras notariales.
España tiene un termómetro brutal para medir la fiebre de la vivienda: el salón de casa. En 2025, según la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV), dos de cada tres jóvenes de 18 a 34 años seguían viviendo con sus padres. No es una anécdota generacional, es un fenómeno social: se retrasa la emancipación, se aplaza el proyecto de vida y se encoge el margen de maniobra.
El dato que lo cambia todo: 67,1% de 18–34 convivía con sus progenitores en 2025.
Fuente: ECV (módulo de acceso a la vivienda), 2025.
Una juventud partida en dos
Hay una diferencia que explica por qué a veces hablamos de “los jóvenes” como si fueran un bloque y, sin embargo, viven realidades distintas. Entre 18 y 25 años, la convivencia con los padres es casi la norma; de 26 a 34, el país se divide entre quienes logran despegar y quienes se quedan orbitando alrededor del hogar familiar. No hace falta convertir esto en un concurso de porcentajes: basta con entender que en el salto de los veintitantos se decide buena parte del destino residencial.
El motivo no es romántico: es económico
La ECV pone nombre a lo que ya se oye en cualquier conversación: no poder pagar. Para el tramo 26–34, el motivo más frecuente es tan simple como brutal: no puedo permitirme alquilar. El segundo gran bloque no es la falta de ganas, sino la falta de posibilidades: no es que no quieran irse, es que, a menudo, irse significa saltar sin red.
Lo que más pesa (26–34, ECV)
- No poder permitirse alquilar (principal motivo).
- No haberse planteado independizarse (cuando el mercado convierte el “luego” en “nunca”).
- Ahorrar para comprar o alquilar (porque la entrada se ha convertido en un peaje).
Desglose exacto (ECV)
- No puedo permitirme alquilar una vivienda: 34,6%
- No puedo acceder a la compra de vivienda: 12,7%
- Estoy ahorrando para comprar o alquilar: 13,0%
- No me he planteado independizarme: 23,6%
- Puedo pagar un alquiler o compra, pero prefiero vivir así: 1,9%
- Otra razón: 14,2%
La búsqueda sin final: “mirar, llamar, esperar”
Otra cifra ayuda a entender el desgaste: un porcentaje no menor de población buscó vivienda en 2025 y no lo consiguió. En la práctica significa visitas que se cancelan, pisos que “ya están reservados”, condiciones que cambian cuando llegas, y un mercado que juega con la urgencia.
Búsqueda sin éxito (ECV)
- 7,6% buscó vivienda sin llegar a cambiar de residencia.
- Precio excesivo: 68,8%
- No reuní las condiciones exigidas para el alquiler o la compra: 6,6%
- La vivienda no reunía los requisitos buscados: 6,6%
- Otras razones: 18,0%
No es igual en todas partes
La España de la vivienda no es un plano. Hay territorios donde la presión se nota más, y otros donde el mercado da un respiro. No es casualidad que las zonas de mayor tensión turística o de mayor concentración de empleo aparezcan arriba en la lista.
CCAA (ECV) — valores más altos y más bajos
- Illes Balears: 10,6%
- Comunidad de Madrid: 10,2%
- Melilla: 9,0%
- Extremadura: 3,9%
- Castilla-La Mancha: 5,3%
- Aragón: 5,4%
La desigualdad entra por la nómina (y se queda por los estudios)
Cuando el mercado se pone imposible, la renta deja de ser una variable y se convierte en destino. La ECV sugiere algo incómodo: la capacidad de emancipación se compra. Y cuando no se puede comprar, se alquila el tiempo: se ahorra, se espera, se vuelve a ahorrar.
Renta y formación (26–34, ECV)
- Rentas < 6.000 € anuales — conviven con sus padres: 55,5%
- Rentas > 24.000 € anuales — conviven con sus padres: 29,4%
- Sin estudios universitarios — conviven con sus padres: 45,2%
- Con estudios universitarios — conviven con sus padres: 43,6%
¿Y qué pasa con las compras reales?
Hasta aquí, encuesta. Ahora, notaría. La ECV mide convivencia; el Notariado nos deja ver quién llega a comprar. No responde a lo mismo, pero añade una pista: cuando el acceso se estrecha, el comprador “joven” se convierte en una especie protegida.
Madrid
Compradores “Menores de 31” (proxy joven)
Valencia
Compradores “Menores de 31” (proxy joven)
Ojo con los rangos
La ECV usa 18–25 y 26–34, mientras que el Notariado usa “Menores de 31” y “31–40”, etc. Aquí usamos “Menores de 31” como proxy aproximado de comprador joven y lo explicamos para evitar interpretaciones erróneas.
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